La entrada a Dharavi, desde la estación de Mahim,puede hacerse por alguno de los puentes que atraviesan las vías ; en concreto uno al extremo sur de la estación y otro al norte. La estación ya bulle de actividad; cientos de trabajadores se agolpan en los andenes para encaramarse al tren que les lleve a su lugar de trabajo.
Yo elijo el puente sur, es el que está más cercano a la estación. No me es difícil orientarme, pues sólo debo seguir a contracorriente la dirección marcada por la riada de personas que a esta hora están saliendo de Dharavi ; son la mayoría trabajadores y estudiantes de todas las edades. Me alegran especialmente los pequeños estudiantes uniformados; tan pulcros , tan magníficamente peinados; ellas con sus negras trenzas aceitadas y adornadas con alguna flor de vivos colores; ellos con la dignidad del uniforme , cual generales trasladándose 
al campo de batalla. Nos encotramos en el centro de la frontera ; ellos saliendo a ese mundo exterior que les va a ofrecer una oportunidad de futuro y yo entrando para conocer el suyo.
Desde el puente pueden verse algunas familias; parecen ser recien llegadas al slum, pues además de haberse situado al lado de las vías del tren , están alojadas en improvisados covertizos hechos de plásticos y trozos de chapas metálicas. Las mujeres se peinan entre ellas , los niños, desnudos, jugando entre basura , de los hombres no hay presencia. Hasta entre los pobres hay jerarquias. Al igual que en cualquier sociedad, por sencilla que sea, los pobres se rigen por sus normas , estatus, posición, profesión, casta, religión y un sinfín de condicionantes, iguales a los nuestros , de los mismos colores aunque tengan diferentes tonos.
Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
Vago ... e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
de padres hijos de esta Tierra y de estos vientos también.
Canto a mí mismo ( Hojas de hierba ) Walt Whitman

He recorrido algunas calles con edificios de cinco o seis plantas; es parte del slum vertical , en lo que la administración quiere convertir todo Dharavi; ya os lo cuento más adelante. Zigzagueando entre ellas sales, antes de encontrarte con 60 Feet Road - una de las dos principales calles que vertebran el slum- al Río Mithi y sus aledaños. Es una cloaca a la cual van a parar gran parte de todos los residuos de esta zona; aunque tenga la denominación de río , no hay que dejarse engañar; sólo en época de monzón , sus aguas se ponen en movimiento. El resto del año , en algunos lugares no consigues ver la superficie.
Río Mithi
60 Feet Road podría ser cualquier otra calle en cualquier otra ciudad de India; tráfico en ambas direciones, a veces tráfico en dos direcciones en cada dirección y , gente en todas las direcciones. Algo nada especial aquí, sólo la cotidianidad de Bharat. Pero 60 Feet Road , así como 90 Feet Road, las dos grandes arterias de Dharavi, son el telón de un gran escenario ; de uno de los mayores escenarios de la condición humana , en el cual, se desarrolla una gran obra , de la que puedes ser espectador con sólo introducirte por cualquiera de las cientos de callejuelas que se abren tras los edificios de este gran telón.

Eso es lo que he hecho.



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